Me encantaría haberte susurrado al oído la palabra perfecta...pero fué silenciada mucho antes de que estuviese dispuesto a articularla por primera vez, quizás ahora que veo el pasado como una suave y tierna ironía del presente, sea capaz de asumir mis errores, y discernir mi alma, mi verdadera esencia que te reclama, de ese viejo y moribundo ego, heredado de un sinfín de irrealidades neuróticas que no asumen su legado. Me encantaría haber sido más claro desde un principio sin temer hacerte daño...pero no tuve más remedio que aprender que lo que realmente lastima a la humanidad ,es una mútua y colectiva negación de lo somos y sentimos en realidad...y no todos esos miedos absurdos, cuyos males representados pierden consistencia y se vuelven quebradizos una vez reconocemos lo que somos capaces de sentir, hacia y para nosotros.
Por tener miedo a enamorarme reconozco que perdí la cabeza por tí...y magullado de dudas te negué tres veces hasta volver a encontrarte, más no pudo ser...pero ya no importa.
Ahora te miro con una mezcolanza de cariño, admiración y esperanza ,de que aceptes mis ojos como presente, para ver tu valía (en todos los aspectos de la vida, ergo todo éxito que vaticino hayarás en tu camino) ¿Y sabes por qué? Porque nunca me equivoco con las personas y siempre he apostado y apostaré por tí...me tendrás siempre a tu lado custodiando ese tesoro que es tu alma, no escatimaré en gastos para mantener en buenas condiciones al caballo ganador...sí, atrevida comparación...lo sé, pero inmejorable metafora para representar lo lejos que llegarás en la consecución de tus sueños.
1 comentario:
Es precioso :)
Publicar un comentario